quiénes somos
prensadefrente@gmail.com
A. Latina/ Internac.
Venezuela
Tucumán
Salta/ Jujuy
Sgo. del Estero
Sta. Cruz/ Chubut
Rosario/ Santa Fe
Rio Negro/ Neuquén
Mendoza
La Plata
Gran Buenos Aires sur
Gran Buenos Aires oeste
Córdoba
Chaco/ Formosa
Capital Federal
análisis político
barriales
campesinos/ originarios
comunicación popular
cultura
derechos humanos
estudiantes
género
desocupados
trabajadores
otros medios
organizaciones populares
enlazan a esta página

17/07/2007
4- CHARLA CON UN COORDINADOR DE EDUCACIÓN POPULAR
La centralidad de la formación en el MST, como necesidad y obligación

Foto: Delegación MNCI y FPDS
Envío especial, Prensa De Frente en Brasilia - La formación es uno de los pilares del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra. Es una necesidad y una obligación. Dentro del MST existen distintas instancias formativas entre las que se destaca la Escuela Nacional Florestán Fernandes. A continuación, una entrevista a Gerardo Gasparin, uno de los coordinadores de la escuela que participa en cuestiones vinculadas a la formación desde hace más de 10 años.

-¿Cuáles son los criterios de la formación dentro del movimiento?
-Nosotros creemos que la formación tiene cuatro pilares: el primero es que sea sostenida en un proyecto de transformación de la sociedad, que implica la construcción de un instrumento político con las características que nosotros le vamos dando y en el caso del MST se vincula a la construcción de poder popular; en segundo lugar creemos que es central el tema del estudio, es necesario que nos capacitemos y el estudio es necesario para eso; la tercera cuestión es que durante los procesos de formación los militantes tienen que contribuir para sustentarse. La formación no puede pensarse aislada de las demás cosas que hacemos. Y por último la mística, que es un elemento permanente en nuestra construcción y nos empuja para adelante. Por ejemplo, quienes inician un proceso de formación deben garantizar la limpieza del lugar o la comida y saben que hay un tiempo del día que está dedicado a parte de su subsistencia. Uno de nuestros cursos tiene una duración por etapas, un primer momento de 30 días y luego el militante se va a la comunidad, trabaja un tiempo allá y luego vuelve. Estos criterios tienen que ver con la relación entre la teoría y la práctica. No queremos militantes que tengan una excelente formación y después no tengan actividad política, y tampoco queremos militantes que tengan actividad política y que no hagan procesos de formación. Podemos hacer un curso de formación impresionante pero si no sacamos de ahí acciones concretas no tiene sentido. Es importante que para cada espacio del Movimiento tengamos un proceso de formación diferenciado y a mayores niveles de responsabilidad, mayores niveles de formación. Este es el proyecto de la escuela.

-Cuáles han sido las instancias de formación del MST?
-Se ha pasado por varios procesos de elaboración y reelaboración de la formación a partir de las estrategias que la organización va definiendo en la lucha de cases en cada periodo. Si vemos la historia de los Congresos, en el primero la formación estaba ligada a la necesidad de formar liderazgos de base y las primeras experiencias estuvieron vinculadas a la iglesia, con curas que venían de las comunidades eclesiales de base de las cuales yo soy oriundo. En el segundo congreso, en 1990, el grito de orden era ocupar, resistir y producir, y se dan procesos más intensos de formación, comienzan los cursos de formación política. En ese periodo había un enfrentamiento con el gobierno autoritario de Collor de Melo, mucha represión, y era necesario resistir la ofensiva de la policía. Así se comienza a pensar otra formación y la necesidad de multiplicar permanentemente el número de militantes para actuar. En el tercer congreso, en 1995, el lema era "reforma agraria, una lucha de todos", y la formación se ve desde una perspectiva de clases, no solo la corporativa, como campesinos, sino como clase. Hay una apertura para aprender con otras organizaciones, dialogar con otros movimientos. Entonces teníamos formación de base y empezamos cursos de 3 meses de formación política para militantes jóvenes de carácter nacional, con los que intentamos unificar la metodología y trabajábamos sobre la historia de lucha por la tierra, la economía, la política, la filosofía y la historia del MST y nos propusimos que participaran 200 militantes por año.

-Cómo surgió la escuela Florestán Fernandes?
-Cuando el MST ve que la lucha de clases se agudiza, que el enemigo es mucho más poderoso y se articula con ALCA, con el FMI, con el Banco Mundial, con el capital financiero, nos dimos cuenta de que se necesitaba otro perfil de militantes con más capacidad de lectura y elaboración. Para eso desarrollamos la formación de cuadros, pensando no sólo multiplicar militantes de base sino además preparar cuadros políticos. Se toma la decisión de construir una escuela y en 1998 comenzamos una campaña nacional. El objetivo fue intensificar los procesos de formación masivamente. Nos propusimos que mil militantes por Estado se fueran formando y, como está pensando en tres años, calculamos que al final del proceso deberían haberse formado 23 mil nuevos militantes. Estos cursos se centran en la historia de lucha de clases de Brasil y América, economía política, agricultura, sociología y pensamiento político. La Escuela Nacional Florestán Fernandes tiene cursos formales y de formación política. Hemos hecho 30 convenios con universidades públicas de Brasil para realizar cursos de educación superior. El MST y el ministerio de Educación discutieron las características de estos cursos y hoy jóvenes Sem Terra pasan por áreas como historia, filosofía, agronomía y veterinaria.

-¿Hay otros espacios de formación en el MST?
-Desde luego, hoy en día estamos haciendo un curso para la juventud urbana de Brasil, para ampliar lo meramente corporativo o campesino. Participan movimientos de desocupados, estudiantiles, los sin techo; son cursos nacionales con etapas que hemos recién iniciado. Además estamos haciendo un curso de formación de formadores, no en la escuela sino con un grupo que se llama 13 de mayo y es de educación popular. El objetivo es formar a cuarenta compañeros y luego multiplicar ese proceso de formación, principalmente viendo cómo funciona la sociedad, método, historia de las revoluciones, género y comunicación y tiene una duración de dos años y medio. Después tenemos un curso que está en la cuarta etapa de un total de ocho, al que llamamos curso de la coordinación político-pedagógica, que se da con un convenio con la Universidad de Río de Janeiro. Después hay varios espacios de formación que no son coordinados por el equipo de formación o por la escuela Florestán Fernandes. Por ejemplo los primeros talleres que se dan en los campamentos los hacen los delegados del propio campamento. Se va viendo desde cómo se hace una reunión y qué implica coordinar una reunión hasta cómo resolver la situación frente a la policía o la cuestión de la ocupación. Dentro del equipo de comunicación también vienen desarrollando la experiencia del programa Yo si puedo de Venezuela. En este caso hemos logrado hacer un programa con el gobierno federal y con el objetivo de erradicar el analfabetismo ya tenemos 1600 escuelas en todo Brasil trabajando en eso.

-Llama la atención la disciplina que existe dentro del Congreso, donde los militantes se levantan temprano, están todo el día en las actividades y no hay quien les recuerde u ordene lo que tienen que hacer. ¿Cómo se da esto?
- Nosotros lo llamamos disciplina consciente. No creemos en que con autoritarismo se puedan lograr cosas. Hay que estar consciente de la propuesta, por qué tenemos que dedicar tanto tiempo al estudio, al trabajo, a una actividad, implica participar de la discusión sobre el por qué. Si eso no sucede, si uno hace porque le dicen que haga, va a ser una persona que va a ser guiada para siempre por otros, nunca va a despertar. Ahora, sin disciplina no se construye organización política. Y si queremos llevar adelante una política que se propone hacer la revolución vamos a tener permanentes necesidades de formación, de renovar nuestros análisis de coyuntura, de hacer síntesis y hablar con otras organizaciones. En ese proceso tenemos contradicciones y dificultades. En el MST no somos una isla de civilización y ética: hay influencias, contradicciones y vamos tratando de mejorarlas. Es un proceso que exige mucha formación, mucha persistencia, mucho esfuerzo.
Una de las contradicciones del MST es que muchas familias tienen una conciencia muy fuerte en lo reivindicativo, en mejorar las condiciones de los campesinos. Y está bien, pero conquistado eso hay que tener una conciencia revolucionaria. Y para pensar un proyecto de transformación del país necesitamos cuadros políticos con capacidad de intervención.


Comentarios:

Aún no hay comentarios para este artículo


Completá y presioná "Publicar":


Obligatorio (puede ser un apodo)

Obligatorio. Tu mail no aparecerá publicado, sólo lo utilizaremos para comunicarte las repercusiones de tu comentario.

 
Guarda en la PC tu nombre y email para un próximo comentario, ¡desmarcalo si la compu no es tuya!


authimage




Post anterior: “Sin la participación igualitaria de las mujeres no habrá socialismo”

Siguiente post: Enseñando y reflexionando con los Sem-terrinha


¿Duhalde vuelve? Juicio y Castigo por Kosteki y Santillán








Campaña por la libertad

Gabriel Roser, todo sobre la Campaña por su libertad



Masacre de Avellaneda,
últimas semanas



anticumbre

Anti Cumbre de las Américas




Destacados
















Otros medios


Organizaciones populares


Enlazan a Prensa De Frente

online
Otros anuncios


Bolivia: Murales para La Paz

¡Darío y Maxi Presentes!

1º de mayo en Nuestra América

Bolivia plurinacional

La dignidad de la tierra, en la ciudad
en las calles