12/03/20071- REPUDIO A LA PRESENCIA DE BUSH I
Chávez por el socialismo; Kirchner, ampliando su margen de maniobra
Boletín quincenal Nº61 -Comandando proyectos sumamente dispares, el presidente argentino Néstor Kirchner no dejó esta vez flancos débiles en su posicionamiento regional frente a la presencia de Bush y dio “vía libre” a su par venezolano Hugo Chávez para que comandara un acto de repudio a la presencia del “jefe del Imperio”. A diferencia de ocasiones anteriores, desde el gobierno local no se apeló al doble juego –la incómoda carta de Hilda Molina a Fidelo Castro, las reuniones diplomáticas con Bush y la división de actos, marchas y encuentros antiimperialistas- fogoneadas desde el oficialismo en Córdoba y Mar del Plata. El masivo acto en Ferro reunió a casi la totalidad de las fuerzas populares y a mucha gente “suelta”. Hebe de Bonafini y las Madres de Plaza de Mayo funcionaron como anfitrionas directas de los Kirchner. Las organizaciones opositoras al gobierno aceptaron la orden de no silbar las menciones a K.
Para analizar lo ocurrido el ultimo fin de semana en el Río de la Plata vale recordar episodios anteriores: este es el tercer acto público masivo del bolivariano en tierras argentinas. En el marco de la “IV Cumbre de las Américas”, en noviembre de 2005 y ante la presencia del presidente norteamericano en nuestro país, el kirchnerismo eligió operar fuerte para dividir las acciones de repudio, ordenando a sus organizaciones afines limitarse a participar del acto, vaciando la movilización organizada inicialmente a la zona de exclusión. En julio de 2007, en el encuentro de presidentes del MERCOSUR en Córdoba, el presidente Kirchner aprovechó la presencia de Fidel Castro para entregarle imprevistamente una carta de la médica Hilda Molina, quien mantiene un mediatizado conflicto con el gobierno cubano, alimentando así la reacción de los golpistas cubanos en Miami. El gobierno argentino se mostró esta vez más consistente en sus posturas, ante -dato no menor- un Bush completamente devaluado políticamente.
“Nosotros no creemos en el capitalismo, nosotros creemos en el socialismo”, afirmó el presidente venezolano desde el escenario de Ferro. El proceso que representa, en el cual el protagonismo de los movimientos sociales se acrecienta día a día, respalda su afirmación ampliamente. “Somos productos de la misma crisis, del mismo parto”, dijo Chávez más tarde y trazó un paralelo entre dos rebeliones populares: el Caracazo del ´89 y la pueblada de 2001 en Argentina. Mientras el venezolano representa un genuino espaldarazo a aquel chispazo inicial, el kirchnerismo, con modificaciones en el modelo económico y discurso renovado, fue la barrera de contención adecuada para la continuidad del sistema.
“Vamos a terminar la revolución continental que empezaron Bolívar y San Martín”, prometió Chavez durante su discurso, mientras cargaba una y otra vez contra el “caballerito del Norte” en repetidas ocasiones catalogándolo como un “cadáver político”. Revalorizó el proyecto bilateral Banco del Sur y los intercambios de alimento por energía entre Argentina y Venezuela. Además, repasó las nefastas consecuencias para la región de la "Alianza para el Progreso", desandando la larga lista de golpes de Estado para contener los focos guerrilleros desatados tras la influencia del Che Guevara y la revolución Cubana a fines de los ´60.
En ese contexto, y citando declaraciones de Juan Domingo Perón, fustigó contra la traba que significó en la región la Guerra Fría. También apeló a lo simbólico en menciones a Evita, Tupac Amaru, Tupac Katari, las Madres, Zapata, Pancho Villa y Martín Fierro.
“Somos libres”, había gritado la titular de Madres de Plaza de Mayo Hebe de Bonafini a la multitud, tras agradecer al presidente Kirchner. La mención fue aplaudida por la mayoría, entre organizaciones y dirigentes oficialistas, familias y asistentes no organizados. Las Madres fueron las garantes locales del acto, en el que se acordó con las organizaciones de izquierda la imposibilidad de silbar al presidente. Priorizando el carácter antiimperialista del encuentro, no hubo exteriorización de posturas encontradas con el gobierno local. ”Estamos aquí para decirle no a la presencia del jefe imperialista en nuestras heroicas tierras”, resumió Chávez el motivo del acto. Antes, el primer mandatario se había reunido con el presidente argentino y Cristina Kirchner, quienes elogiaron los acuerdos económicos acordados con Venezuela.