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trabajadoresMéxico: conflicto docente deriva en la rebelión de todo un pueblo
Fotos e Informe de Mario Fernández desde México, para Prensa De Frente.- Tras una violenta represión policial bajo órdenes del gobernador Ulises Ruiz Ortiz, lo que en principio era un paro docente en reclamo de aumentos salariales derivó en la creación de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), en la cual convergen más de 70 organizaciones sociales, comunidades indígenas, grupos ciudadanos y organizaciones políticas de esta ciudad mexicana, con un objetivo central: exigir la destitución del gobernador y "sentar las bases de los gobiernos que nos representen en el futuro". 
1) Declaración del pueblo de Oaxaca
El pueblo de Oaxaca vive tiempos difíciles. Sin embargo, estos tiempos no son nuevos, desde hace ya varios años hemos observado con preocupación y tristeza la agudización de la violencia política, la permanente violación a los derechos humanos y la ola feminicida en nuestro estado. Ante los innumerables problemas y demandas de justicia del pueblo, la situación se agrava con el silencio, la indiferencia y la acción impune del gobierno; que se convierte en el responsable
directo de la ingobernabilidad en el estado.
El pueblo oaxaqueño cobra conciencia, no podemos dejar de escuchar el
clamor de su indignación en miles de voces que se volcaron en marchas
multitudinarias. El detonador que puso al descubierto el régimen
autoritario y la crisis de ingobernabilidad en el estado fueron los
hechos recientes del 14 de junio, sucesos en los que se hizo un uso
irracional de la fuerza pública. No queremos seguir guardando
silencio, queremos soluciones para los problemas de Oaxaca.
Nos rebelamos en contra del gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, porque ya
no queremos un gobierno que mane los recursos del pueblo en beneficio
de un sector privilegiado de la sociedad. Ya no queremos instituciones
que no cumplan con su cometido y que son empleadas para callar la voz
del pueblo, en beneficio de partidos políticos. No queremos más
discursos con palabras vacías, respaldados en el cinismo y la mentira.
Nuestras palabras se apoyan en la memoria histórica de hechos y
agravios que se han cometido al amparo del poder y que permanecen
impunes.
Hagamos un recuento:
Desde el 2004 hemos tenido que lamentar asesinatos políticos que
siguen sin ser aclarados. Desde entonces, las violaciones a los
derechos humanos han sido constantes; se reprime la libertad de
expresión; se compran los sindicatos y se impide su vida independiente; al interior del estado, se fortalecen los cacicazgos.
La justicia se aplica con discrecionalidad y las instituciones
encargadas de hacer cumplir las leyes se han convertido en
herramientas del poder, con las que se reprimen a líderes y opositores
políticos.
Cientos de veces hemos escuchado que el estado de Oaxaca es una de las
regiones más ricas del país en diversidad cultural y ambiental. Sin
embargo, no existen políticas que reconozcan la interrelación entre
pueblos indígenas y recursos naturales para contribuir a su
desarrollo. Los programas que se realizan, han deteriorado la
producción en el campo, dañan el ambiente y excluyen a la población,
que ante este panorama se ve obligada a emigrar; recursos vitales como
el agua, se concesionan para beneficio de empresas transnacionales.
Las instituciones encargadas de brindar salud a la población no
cumplen con sus funciones. Hay rezago en la atención de enfermedades
tan graves como el cáncer cérvico-uterino y observamos de forma
dramática el incremento de la mortalidad materna. Los hospitales no
tienen medicinas suficientes y carecen del equipo mínimo necesario. En
el aspecto educativo el estado presenta serias carencias, no sólo en
términos presupuestales, sino también en su orientación y contenidos.
En cambio, el gobierno se gasta los recursos del pueblo en obras
suntuarias e innecesarias, tales como la remodelación del Centro
Histórico de la Ciudad, atentando contra el patrimonio cultural de los
oaxaqueños.
No hay transparencia ni rendición de cuentas en las acciones de
gobierno. Se privilegia la simulación y la manipulación en la
asignación de la obra pública para favorecer a empresas de familiares
y gentes cercanas al gobernador; incluso, los programas sociales
—federales y estatales— son utilizados por el gobierno estatal con
propósitos político-partidistas.
El gobierno atenta contra nuestras tradiciones. Comercializa nuestra
cultura en una forma burda e insultante para la población e interviene
abiertamente en los municipios y comunidades que no se pliegan a sus
consignas. Asimismo, entorpece y violenta la vida comunal de los
pueblos indígenas, que buscan en sus tradiciones formas de convivencia
y que eligen a sus autoridades conforme a sus sistemas normativos. El
gobierno desconoce la voluntad popular e impone administradores
municipales, con lo que fractura la vida de las comunidades.
Todo lo anterior pone de manifiesto el "estado de excepción de facto"
que se vive en nuestro estado. Por eso, el pueblo de Oaxaca se une, no
sólo para exigir Juicio Político y la Revocación de Mandato del
Gobernador, sino para sentar las bases de los gobiernos que nos
representen en el futuro.
Necesitamos y queremos un verdadero gobierno, un gobierno que
represente al pueblo de Oaxaca en toda su diversidad: pueblos
indígenas, población urbana, campesinos, trabajadores, empresarios,
mujeres, hombres, niños, jóvenes y las comunidades lésbico-gay. Un
gobierno cuya acción prioritaria sea establecer los puentes de diálogo
que den inclusión de todas las voces; que establezca instituciones,
leyes y políticas acordes con la diversidad cultural y la autonomía de
los pueblos y comunidades de Oaxaca; que respete la libertad de
expresión y fomente el derecho a la comunicación en un marco de
pluralidad cultural. Un gobierno que genere condiciones de
participación para que la sociedad toda construya el desarrollo, la
democracia y la gobernabilidad en el estado. Un gobierno incluyente,
que trabaje en la búsqueda de soluciones a los problemas políticos,
sociales y económicos de Oaxaca y que trabaje en la construcción de
instituciones que representen al pueblo, sustentado en la
transparencia, en la rendición de cuentas y en el respeto a la voluntad popular.
Para avanzar en la construcción de esta nueva forma de gobierno
convocamos a la elaboración de un Programa Político Unitario; llamamos
a un Nuevo Pacto basado en el diálogo de todos los sectores del pueblo
de Oaxaca. Convocamos a construir Nuevas Conducciones Políticas, que
respeten los derechos humanos; que respeten la vida de las comunidades
y la autonomía de los gobiernos municipales; que se conduzcan con
igualdad, equidad y transparencia. En suma, llamamos a restituir el
estado de derecho, la democracia y la gobernabilidad con la
instauración de una Nueva Constitución para nuestro estado, una que
incluya las voces y el sentir del pueblo oaxaqueño.
La "Declaración del Pueblo de Oaxaca" es un documento abierto al
sentir y a las demandas de hombres y mujeres: de campesinos, de
comunidades y de pueblos indígenas; de empresarios, sindicatos
independientes, trabajadores, maestros, estudiantes y profesionistas;
de personas con capacidades diferentes; de personas con distintos
credos religiosos y libres pensadores; de personas con preferencias
sexuales diversas y de todos aquellos que creemos que es posible no
solamente soñar con un Oaxaca mejor, sino de comprometernos a trabajar
en la construcción de una sociedad más justa, de un gobierno que
verdaderamente nos represente y trabaje a nuestro lado y con nosotros
para hacer de Oaxaca el lugar que queremos. Una tierra donde vivamos
con dignidad y justicia.- Oaxaca de Juárez, Agosto de 2006.
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