28/08/20065- MÁS PROTESTAS POR DESPIDOS Y FLEXIBILIZACIÓN LABORAL
La Plata, capital provincial del trabajo precario
Boletín quincenal N°47 - La municipalidad de La Plata tiene aproximadamente cinco mil empleados y cuatro mil de ellos bajo condiciones precarias. Se trata del 80% del personal del municipio que es capital de la provincia, gobernado desde hace 14 años por Julio Alak, un intendente que siempre aspira a más y que ha sabido jugar alternativamente con Duhalde y Menem, para saltar al kirchnerismo una vez encumbrado en el gobierno. Semejante nivel de flexibilización laboral impulsada desde el gobierno contrasta notoriamente con discursos oficiales que hablan de combatir el trabajo precario. Sin embargo, esta situación se había mantenido relativamente en silencio, amparada en la connivencia entre el Estado empleador y el Sindicato de Trabajadores Municipales, integrante de la CGT y comandado durante largos años por Alfredo Atanasof, otro nuevo aliado del presidente Néstor Kirchner. Pero ahora la situación parece haber empezado a cambiar.
El lunes 31 de julio cinco trabajadores del municipio se enteraron, al llegar a su lugar de trabajo, que estaban despedidos. El despido, en este caso, se efectivizaba con el simple trámite de la no renovación del contrato. No se trataba de un hecho novedoso: a principios de mes habían sido despedidos de esta forma dos trabajadores, y en junio otros tres. La novedad se haría visible poco después, porque pese al miedo generalizado luego de años de manejos autoritarios, los trabajadores afianzaron la organización que venían construyendo en varios sectores del municipio y rápidamente comenzaron una campaña que instaló el pedido de reincorporación en todas las oficinas municipales. Al tiempo que el Municipio abría el diálogo con promesas de “reubicación” a partir de septiembre, pero negándose a estampar su firma en un acuerdo, desoyendo incluso la intimación del Ministerio de Trabajo de la Provincia.
Después de interminables reuniones que los despedidos califican como “bicicleteo”, el jueves 24 de agosto se realizó un acto frente al palacio municipal. Allí se reunieron unos 800 manifestantes, que reclamaron la inmediata reincorporación de los cesanteados y realizaron duras críticas contra la política social y laboral del gobierno municipal. La protesta, encabezada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y acompañada también por la Federación Universitaria de La Plata, el Movimiento Intersindical Clasista y el Frente Darío Santillán, entre otras organizaciones, se constituyó en uno de los reclamos más duros que soportó el intendente Alak desde su despacho en estos tres lustros, y amenaza con instalar un estado de conflicto permanente, en momentos en que se generalizan las demandas contra la precariedad laboral en otros puntos del país. Entre estas, en las últimas semanas se vivieron demandas similares de los trabajadores del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que recientemente fueron notificados de un triunfo importante: los “contratados” por medio de planes sociales pasarán a planta transitoria en los próximos días.
Precisamente la regularización laboral, planteada en numerosas propagandas oficiales, es lo que el propio Estado niega a sus trabajadores, desprotegiéndolos al no brindarles cobertura social y fundamentalmente, al debilitar aún más el sujeto colectivo, en una nueva paradoja para los funcionarios que dicen ser -en más de un acto público- “el gobierno de los movimientos sociales”. Por eso la reivindicación de pase a planta es el reclamo más escuchado. “Nos echan porque somos trabajadores precarizados, porque no tenemos derechos”, dijo Diego Ferrari, uno de los despedidos, que marcó la contradicción entre una “supuesta nueva política y la realidad laboral que tenemos en el municipio”.
Desde la conducción de ATE los discursos apuntaron a que el gremio continuará la lucha “hasta el final, hasta lograr la reincorporación de los compañeros”. Entre los funcionarios señalados se destacó especialmente la figura de Daniel Fernández, “encargado de solucionar el problema pero que en realidad se encargó de boludearnos con reuniones y promesas que nos tomaban por chicos de doce años”, según declaró luego de la marcha Mirta Fioramonti, despedida del consejo de la Mujer y a su vez integrante de la Asociación Miguel Bru. La protesta frente al municipio incluyó un rodeo al palacio, en cuya parte trasera pudo observarse decenas de infantes de policía dispuestos a la represión, en momentos en que, en otra paradoja, en el mismo edificio se desarrollaba el juicio al represor Miguel Etchecolatz, jefe de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la última dictadura militar.
“Vamos a seguir peleando, construyendo organización de base, tenemos que unirnos para que no haya más despidos y lograr el pase a planta. Si en el municipio no entienden que algo está cambiando, seguiremos en la lucha hasta mostrarle a todo el país cómo se gobierna en La Plata, cómo se ataca a los trabajadores”, expresaron los municipales, que adelantaron que de no haber respuestas intensificarán las acciones en los próximos días. Probablemente entonces la contradicción entre dichos y palabras se torne inocultable y se convierta en un verdadero costo político para la gestión de gobierno.