23/08/2006ÚNICO DETENIDO POR INCIDENTES EN LA ESTACIÓN DE HAEDO
Roberto Canteros, rehén de TBA y del gobierno de Kirchner
Foto: Indymedia
Por Metaprensa, para Prensa De Frente. El 1º de noviembre, Roberto Canteros se levantó al igual que todos los días de su vida como tapicero. Tomó unos mates, saludó a su esposa María y a sus cinco hijos, y salió en busca de un tren que no lo llevaría a su trabajo sino a la cárcel. Roberto es el único detenido por los incidentes ocurridos en la estación de Haedo. O mejor dicho: un rehén de la empresa TBA, que regentea el ferrocarril Sarmiento, el cual jamás mejoró su servicio a pesar del aumento en los subsidios que el gobierno de Néstor Kirchner le otorgó 10 días después de los hechos que terminaron con tres formaciones incendiadas. Roberto es un tipo sencillo. Lo acusan de haberle robado un arma a una mujer policía, pero no hay pruebas de ello más que la declaración de cinco efectivos, los mismos que lo detuvieron aquella mañana. "Jamás en mi vida usé ni toqué un arma. No me gustan y hasta me dan miedo", le contó al programa
"Nos mean y dicen que llueve" (AM 530) desde el Penal de Ezeiza.
Ese día Roberto se dirigía hacia la tapicería donde trabaja en Lomas de Zamora. El tren es el medio más económico para un trabajador, a pesar de la odisea que significa viajar peor que el ganado. Aquella mañana todo andaba mal. Roberto dejó pasar un tren, otro más y en el tercero se subió. Debía llegar hasta Haedo para hacer combinación con el ramal que lo lleva hasta Lomas.
Pero en una mañana ardiente todo saldría mal: "El tren en el que viajaba se quedó en Castelar, después en Morón y volvió a parar entre las estaciones de Morón y Haedo, donde estaban los otros dos trenes".
La gente comenzó a descender de la formación y Roberto hizo lo mismo para tomar el tren que lo lleva a su trabajo. Fue ahí cuando los usuarios del Sarmiento dijeron basta. Primero fue una formación que se prendió fuego por un desperfecto técnico. Luego vino la pueblada, que terminó con la estación y los trenes en llamas.
"Yo me quedé esperando el tren y miraba lo que pasaba junto a otra gente. Hasta que avisaron que el servicio se había suspendido y decidí volver a mi casa. Fue ahí cuando un móvil se me acerca, bajan cinco policías, me pegan y me detienen", cuenta Canteros. "Ahí va uno más", le gritaron. La vida de este trabajador tendría desde ahí un vuelco impactante.
En ese momento comenzó la pesadilla. Primero en la comisaría de Morón, donde empezaron los maltratos y hasta tuvo que escuchar que alguien lo acusara de ser el "cabecilla" de todo lo ocurrido. Después, en el Penal de Ezeiza, donde si bien está en un módulo de buena conducta, siente el injusto encierro.
El juez que lleva la causa es Gabriel Castelli, del juzgado Nº 1 de Morón. El magistrado ya cerró la instrucción y todo parece que irá a juicio oral. Por el hecho hay más de 80 procesados, entre ellos Rodrigo Valdez, José Gutiérrez, José Freddy, Cristian Wenk, Matías Barreto y Julio Gutiérrez, quienes estuvieron detenidos hasta el 12 de mayo y fueron liberados por la Cámara de Apelaciones de San Martín.
A Roberto le mantuvieron la prisión por la absurda acusación de robo de arma. La defensa la llevan adelante los abogados de la Fundación Investigación y Defensa Legal Argentina (FIDELA). Mientras tanto, María, la mujer de Canteros, sigue su lucha por la libertad de su marido. "El es un gran padre y un gran marido", cuenta. Su hombre, detrás de las rejas, sueña con volver a caminar por una plaza junto a ella y sus hijos. Quizás, cuando la justicia de los ricos y la era K, decidan su liberación
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