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11/01/2006
SOBRE EL PERIODISMO "PROGRESISTA" Y LAS LUCHAS POPULARES
Protagonistas

Por Guillermo Cieza, para Prensa De Frente.- Va a ser una lucha, difícil y de resultado incierto. Pero está claro que sus resultados dependerán de la cantidad de fuerzas populares que se acumulen, no de las promesas oportunistas del oficialismo. La posibilidad de hacer justicia en un país como el nuestro, la posibilidad de cambios favorables a nuestro pueblo, mal que le pese al Sr. Wainfeld de Página 12, depende de esfuerzos que no podemos reducir a historias de periodistas valientes, medios pluralistas, jueces probos y políticos que pagan deudas. Significan un largo ejercicio del protagonismo popular. Y si no, que nos desmienta la historia.


En la edición de hoy 10 de marzo de Página/12, aparece un artículo del periodista Mario Wainfeld titulado “Una lección y un desafío”, que haciendo referencia a las sentencias condenatorias contra los ejecutores materiales de los asesinatos de Kosteki y Santillán, me parece muy representativo de una forma de ver la política, que hoy encarna el “progresismo” que apoya al presidente Kirchner. Wainfeld recuerda cómo después de los asesinatos, Fanchiotti “hizo un verdadero raid periodístico proponiendo una versión inverosímil de los asesinatos de los pibes Kosteki y Santillán”. Versión que contaba con el aval de grandes medios de comunicación y del poder político. El periodista reivindica la valentía de cronistas que se jugaron en el lugar de los hechos, y “ la importancia del pluralismo en materia de medios”. Finalmente reclama “jueces probos” y termina planteando que el sistema político quedó en deuda, por lo que propone crear una “comisión investigadora parlamentaria o de notables” que explore todas las responsabilidades.

Creo que Wainfeld no falta a la verdad en lo que dice, pero para bien de los intereses populares sería bueno que el relato de cómo se llegó a este juicio y a las sentencias condenatorias no quedara en sus manos. Tampoco que haga propuestas. No miente, pero se olvidó de lo más importante. Seguramente hay voces más autorizadas para hablar de los hechos, pero igual me siento obligado a marcar algunos baches en el enfoque periodístico. Por orden cronológico: el 26 de junio de 2002 cuando se conoció la noticia de la represión en Puente Pueyrredón, hubo movilizaciones espontáneas en distintos lugares del país. Al día siguiente, y cuando todavía estaba instalada en los medios la versión oficial del “enfrentamiento entre piqueteros” se incrementaron las movilizaciones. En su edición del día 28 de junio, Pagina 12 calculó que en Capital Federal se movilizaron 12000 personas.

En la movilización del 3 de julio en Capital no sólo se movilizaron los grupos piqueteros, sino también asambleas, organismos de DDHH y un sector de CTA (a pesar de la oposición de Luis D Elia, hoy parte del “progresismo oficial”).

Creo que las fotos fueron importantes. Conozco al fotógrafo Sergio Kowalewski, sé de su valentía y de su posibilidad de hacer publicar las fotos en forma independiente en el Diario de las Madres de Plaza de Mayo (era su fotógrafo). No estoy tan seguro de que Pepe Mateos hubiera tenido las mismas posibilidades dentro del grupo Clarín, que había titulado el 27 de junio: “ La crisis se cobró dos muertos”. Pero estoy seguro de que la presencia de miles de personas en las calles no sólo en Capital, sino en distintos puntos del país, fue lo que desarmó la mentira duhaldista.
Y que el juicio estuvo impulsado más que por pruebas técnicas o leguleyas, por el hecho de que desde el 27 de junio de 2002 hasta el día de la sentencia hubo numerosas movilizaciones por Maxi y Darío. En sus aniversarios fueron multitudinarias, hubo más de 50000 personas; pero además cada 26 - y hubo mas de cuarenta 26 - los compañeros de Maxi y Darío fuimos a cortar el Puente Pueyrredón. Pero no solo fue lucha en las calles. Distintos proyectos periodísticos para narrar lo ocurrido el 26 de junio en Avellaneda (algunos muy interesados), quedaron abortados cuando los propios compañeros del MTD decidieron contar ellos mismos su propia historia, e investigar a fondo lo sucedido ese día. “Darío y Maxi, dignidad piquetera”, un trabajo comparable a “Operación Masacre” de Walsh, fue publicado con una primera edición de 3000 ejemplares. Se agotó. Se hizo otra y volvió agotarse. Y otra... Y después ya no se pudo decir cualquier cosa sobre lo ocurrido aquel día. Estaba la historia, los testimonios, la investigación, el señalamiento de los culpables. Cuando asumió el gobierno Kirchner, recibió en dos oportunidades a las organizaciones donde militaban Darío y Maxi. En la segunda reunión estuvo presente el padre de Darío Santillán y allí el presidente ratificó su decisión de conformar una Comisión Investigadora.

No obstante la buena voluntad presidencial no era gratuita, exigía una contraprestación: abandonar las calles e incorporarse al proyecto oficial. Un precio que ni los familiares ni los compañeros estaban dispuestos a pagar. Allí se cortó él dialogo. La famosa Comisión Investigadora que, según los interlocutores oficiales iba a estar presidida por Duhalde “el bueno” y donde iban a participar Hebe de Bonafini, el diputado Bonasso, etc, etc, se diluyó en el aire.

Unos meses después se dividió el MTD Aníbal Verón. El oficialismo había mantenido un buen diálogo con el sector del MTD Varela (que finalmente conserva el nombre de “la Veron”), incluso después de la ruptura acordaron cortes con carril alternativo para los 26. Pero no sucedió lo mismo con los compañeros mas cercanos a Darío, que se integraron como MTDs en el Frente Popular Darío Santillán (FPDS). Esos compañeros, los familiares de Darío, la familia de Maxi, que después de la muerte de Mabel Ruiz quedaron representadas por Vanina Kosteki, militante del Polo Obrero, no están dispuestos a ningún arreglo para bajarse de la exigencia del castigo efectivo a los responsables materiales y políticos de los asesinatos de Darío y Maxi.

La “comisión de notables”, se armó finalmente, pero con autonomía del gobierno y con la misión de apoyar la decisión inclaudicable de reclamar justicia para Maxi y Darío. Empezó por Graciela Daleo y los Ex detenidos-desaparecidos, siguió por Nora Cortiñas de las Madres, Laura Grinsberg de los familiares de la AMIA, los HIJOS, el MEDH, la CORREPI, etc., etc. Los demonizados piqueteros no habían podido ser aislados, porque además empezaron a ser acompañados por un dinámico movimiento cultural, intelectuales, estudiantes, artistas, medios de prensa alternativos. La última solicitada exigiendo justicia fue acompañada por mas quinientas organizaciones.

El juicio por Maxi y Darío, no fue un trámite. Fue un mega juicio que duró ocho meses. Allí estuvo presente la mística con un acampe del FPDS frente a los tribunales de Lomas que duró mas de cuarenta días (dos escraches a Duhalde incluidos, la información al día de la pagina web masacredeavellaneda, que sostenida a pulmón, cubrió todas las audiencias del juicio, y la presencia de varios equipos de abogados que defendiendo a los familiares y a los heridos hicieron un trabajo esforzado y de gran profesionalidad. Todas estas cosas que ocurrieron en el medio ( y muchas más que me olvido), son las que dan base para que se pueda avanzar en la exigencia a que sean condenados los responsables políticos: Duhalde, Álvarez, Rodríguez, Atanasoff, Solá, Soria, etc., etc.

Va a ser una lucha difícil y de resultado incierto. Pero está claro que sus resultados dependerán de la cantidad de fuerzas populares que se acumulen, no de las promesas oportunistas del oficialismo. La posibilidad de hacer justicia en un país como el nuestro, la posibilidad de cambios favorables a nuestro pueblo, mal que le pese al Sr. Wainfeld, depende de esfuerzos que no podemos reducir a historias de periodistas valientes, medios pluralistas, jueces probos y políticos que pagan deudas. Significan un largo ejercicio del protagonismo popular. Y si no, que nos desmienta la historia. El 27 de junio de 2002, el entonces aspirante presidencial Néstor Kirchner, dijo en Chivilcoy: “No quiero ver mas muertos argentinos en las calles. (....) El gobierno se demuestra incapaz de responder a las demandas de la población y en lugar de generar un plan social coherente, condena a la miserabilidad con 150 pesos mensuales”. Hoy después de mas de un 70% de aumento del costo de vida, los desocupados siguen cobrando 150 pesos. Y el gobierno califica a sus reclamos de aumento como “ politizados” y “autoritarios”.

El 27 de junio y el 3 de julio de 2002, miles de argentinos en las calles se prometieron que algún día los asesinos de Darío y Maxi se pudrirían en la cárcel. Al menos Fanchiotti y Acosta, parecen tener ese destino.

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