11.02.07 . Caleidoscopio, presentación de libro de Claudia Korol

Dom 19 nov 2006.- Un caleidoscopio de rebeldías es, en nuestro país, la situación de los sectores populares organizados.

Habemos muchos pedacitos, por acá y por allá, de los que en muchos casos Claudia da cuenta en su libro, pero pedacitos sueltos. Que pueden ser bonitos y deslumbrar en algún momento, pero muchas veces esa belleza no dura: como dice Claudia, el caleidoscopio gira y los fragmentos se desordenan y rearman prestando otra imagen.

Por un lado, resulta sano que los pedacitos organizados de nuestro pueblo no estemos rígidos, estancos, siempre iguales a nosotros mismos. Parte de las experiencias de rebeldía, lucha y organización de los últimos tiempos surgieron justamente escapándole a la rigidez de las estructuras tradicionales, sindicales, políticas y Estatales. Con ese principio de independencia surgieron una parte importante de los movimientos piqueteros, las asambleas barriales, colectivos de género, movimientos campesinos, y otras tantas experiencias de autoorganización.

Incluso, cuando el problema principal de todos estos pedacitos fue la agresión violenta, cuando los poderosos buscaron controlar el caleidoscopio del campo popular a los golpes, palazos y disparos, como el 20 de diciembre de 2001, el 26 de junio en Avellaneda o en muchas otras ocasiones, a pesar de la adversidad y el dolor por las muertes nuestro caleidoscopio reaccionó bien, los pedacitos dimos lugar a formas de resistencia creativas, fuertes, potentes. Aprendiendo que lo importante es sintonizar nuestros movimientos para no chocarnos entre nosotros o tirar para lados opuestos, aún desde una realidad fragmentada en cientos de organizaciones y grupos distintos, en los momentos de mayor represión hubo capacidad de respuesta organizada, con unidad, con armonía entre los distintos fragmentos.

Pero los problemas más difíciles de sobrellevar vinieron cuando desde el poder buscaron manipular el caleidoscopio de las organizaciones populares con más suavidad, pero buscando aplacar la rebeldía. Como si un imán se acercara por un lado al caleidoscopio y atrayera a algunos cuantos fragmentos a una posición estática, más dócil, menos rebelde. Desde nuestro punto de vista eso sucedió cuando, desde el Estado, se ofreció un lugarcito bajo el sol a distintos referentes de organizaciones que venían siendo parte de la resistencia a este sistema de exclusión y opresión. Y ahí, se resquebrajó la armonía con la que los distintos fragmentos solíamos desacomodarnos pero en seguida volvíamos a coordinar. Es un balance complejo el de los últimos años para los sectores populares en nuestro país, pero nosotros nos arriesgamos a plantear que en cuanto a la manifestación de rebeldías, en estos últimos años estamos más débiles como pueblo… Basta con ver la movilización del día de ayer, donde el campo popular, nuevamente golpeado por la desaparición de López, dejó ver a muchos de sus fragmentos, de esos que se sintieron imantados por el discurso y los recursos del Estado, ausentes del lugar de rebeldía donde más cómodo se desenvuelve nuestro pueblo rebelde: la movilización, la protesta en las calles.

Y como el análisis es complejo, evaluar de alguna manera cómo estamos en la manifestación de nuestras rebeldías, es un buen ejercicio… Porque como pueblo, como organizaciones populares, podemos tener limitaciones políticas, podemos cometer errores tácticos, o en el caso de las organizaciones más jóvenes, como nos pasó a nosotros en la vieja Coordinadora Aníbal Verón, podemos evidenciar además inmadurez para transitar momentos importantes de lucha… Pero lo que no podemos es permitirnos que nos domestiquen la rebeldía.

Y como por suerte el caleidoscopio del campo popular sigue teniendo cientos de fragmentos resistentes, movimientos, grupos, colectivos que seguimos construyendo organización y librando luchas sin importar cuán fuerte sea la fuerza del imán del poder que se acercó al caleidoscopio buscando traccionarnos a actitudes estáticas y dóciles, esos fragmentos del campo popular siguen siendo una referencia imprescindible para transitar estos tiempos de menor dinamismo social. Porque nadie puede protagonizar una transformación social en nombre del pueblo, nadie puede ser rebelde en nombre del pueblo.