Escribí este artículo para el número de ¿abril? de 2006 de la revista de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos. Tal vez la particularidad de este artículo sea que hace un repaso por el Foro Social Mundial en sí mismo, la realidad de las organizaciones de base en Venzuela, y nuestra visión desde Argentina.
Una lectura del Foro Social Mundial y la revolución bolivariana desde las organizaciones de base en Argentina
En el aeropuerto de Caracas, unos jóvenes que colaboraban con quienes iban llegando al VI Foro Social Mundial llevaban una casaca que tenía estampada la frase que orienta a estos foros desde hace ya seis años: "otro mundo es posible...". Pero las casacas, rojas, no decían sólo eso: "... si es socialista" era la sentencia que completaba la frase.
La anécdota sirve para ilustrar lo que fue una particularidad en esta edición venezolana del FSM: la "revolución bolivariana", con su omnipresencia en la propaganda en las calles, los folletos, incluso a través del discurso del propio Chávez, elevó el horizonte conceptual de los debates. O al menos, intentó hacerlo.
El Foro
Según los organizadores, del Foro en Caracas –una de las tres sedes de esta modalidad "policéntrica", las otras dos fueron Karachi, en Pakistán, y Barmako, en Bali- participaron más de 80 mil personas, mucho menos de lo que se esperaba según los cálculos iniciales. Alrededor de 53 mil participantes lo hicieron de manera individual, 19 mil como delegados de unas 2500 organizaciones y el resto como periodistas, colaboradores y voluntarios. Resultaron inscriptas alrededor de 2000 actividades, que debían realizarse a lo largo de cinco días: es decir, cada día debía haber un promedio de 400 seminarios, exposiciones, charlas, etc, distribuidas a lo largo de todo Caracas, en las cinco sedes dispuestas para el Foro: cada actividad podía tocar en una Sala Universitaria, una Carpa instalada en un parque o en el amplio terreno del Aeropuerto de La Carlota, a media hora por bus y metro del centro de Caracas. Estas pequeñas dificultades, llevaron a muchos a hablar de "desorganización": algunos seminarios finalmente se cancelaban por falta de participación, o costaba enterarse dónde se realizaría tal o cual evento. Sin embargo, las delegaciones de colombianos, brasileros y estadounidenses que aportaron color a las calles caraqueñas –además de los cubanos, que como en cada evento de éstos marcan su presencia "uniformados" con gorritas y remeras del mismo color e inscripciones- contaban con cuantiosas cartillas, periódicos informativos y programas que el gobierno venezolano había impreso en grandes cantidades, como una forma de ayudar a sortear las dificultades organizativas.
El Foro y el Socialismo del Siglo XXI
El proceso de transformaciones que se está viviendo en Venezuela tiene mucho por aportarle al debate de los movimientos sociales y políticos de todo el mundo: la opción clara por el "socialismo", los mecanismos de democracia participativa que se ponen en marcha apelando al "poder popular" como garantía de la "revolución", son ideas que suelen quedar difusas, cuando no cuestionadas, en estos encuentros. El propio presidente de Venezuela, en su discurso para los foristas en el Poliedro –un estadio para 10 mil personas-, fue quien alertó sobre un peligro que muchos vemos pero que no se había expresado públicamente con tanta claridad: habló sobre el riesgo que estos foros "se folcloricen", se conviertan en "un encuentro turístico". "Eso sería terrible, porque estaríamos sencillamente perdiendo el tiempo, y no estamos para perder el tiempo, yo por eso sigo invocando a los líderes de todos los movimientos aquí representados, sigo invocándolos a que acordemos un plan de trabajo unitario, un plan de acción unitario, universal, para impulsar estas luchas, en América Latina, el Caribe, el Asia y el África, creo que es vital para el futuro del mundo" .
Aunque sin tanta sonoridad pública, esas limitaciones de los Foros Mundiales vienen siendo señaladas o abordadas críticamente por distintos colectivos o intentos que se proponen ir más allá. Por caso, días antes de las palabras críticas de Chávez, en una reunión de organización del proyecto "Enlazando Alternativas" -donde confluyen movimientos sociales y ONGs de Europa, América Latina y el Caribe- que tendrá su próximo encuentro en mayo de 2006 en Viena, se caracterizó que estos encuentros sí deberían proponerse llegar a conclusiones en común, tareas concretas a desarrollar, y no conformarse con ser simples lugares de encuentro.
Las organizaciones venezolanas, con los mismos reparos, al costado del Foro
A pesar de jugar de locales, no fueron los venezolanos quienes propusieron más actividades en el Foro, ni fueron quienes mostraron una mayor presencia en las calles: los brasileros y colombianos se mostraron más activos que los propios nativos. Pero sí se vieron, en Caracas, distintas convocatorias donde las organizaciones de Venezuela buscaron agrupar sus esfuerzos y convocar a quienes se sintieran cercanos a sus planteos, sin quedar atrapados en las marañas de un Foro que en su amplitud y desorganización, parecía diluir las iniciativas particulares.
En el populoso barrio 23 de enero –un complejo habitacional con tradición de lucha, en los cerros que rodean Caracas- se dieron, por separado, dos convocatorias que atrayeron a quienes iban específicamente a participar allí, pero también a cientos de foristas que se enteraban una vez en Caracas de la existencia de estos espacios:
Por un lado, el Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora y el Colectivo barrial Alexis Vive, junto a los militantes europeos de Campo Antiimperialista, realizaron un "Campamento Bolivariano Antiimperialista" en la escuela Gabriela Mistral del Bloque 26. El Frente Campesino y el colectivo barrial son dos de las principales organizaciones independientes del Estado en Venezuela, aunque no por eso dejan de sentirse parte de la "revolución bolivariana": caracterizan que la mejor forma de apoyarla, es combatiendo al "reformismo y la corrupción" enquistada en las estructuras del mismo Estado venezolano. Junto a ellos confluyeron organizaciones afines de distintos lugares del mundo: de Italia, Austria, México, Colombia, Chile, Brasil, y por Argentina, estuvimos presentes compañeros del Frente Popular Darío Santillán y del Colectivo de Cultura y Acción Popular Libres del Sur. Promediando el Foro, desde este espacio se organizó una movilización, a la que se invitó, por medio de volantes repartidos en las distintas sedes, a los participantes del Foro que no sabían de la existencia de esa iniciativa. La marcha se llamó "por todos nuestros derechos", y reunió además a la Asociación Nacional de Medios Comunitarios, Libres y Alternativos (ANMCLA), Comunidades Indígenas Barí, Yupka de Perijá, Wayuu de Cachirí, Socuy y Maché, Movimiento de Pobladores (CTU), Comunidades de Pequeños Mineros de Las Claritas, Trabajadores de empresas ocupadas, Colectivos Ecologistas y Comunidades de la calle (nómadas).
Como cierre del encuentro, y compartiendo el reclamo de Chávez por que estos encuentros no queden sólo en "folclore" o "turismo", en el Campamento Bolivariano Antiimperialista se buscó "definir una agenda común entre las organizaciones, sacar una publicación, fijar actividades concretas".
También en el 23 de enero la Coordinadora Cultural Simón Bolívar organizó su propia convocatoria: se trató de la "Segunda Reunión de Organizaciones Territoriales Urbanas por la Patria Grande", que contó también con una serie de actividades para acercar a los visitantes a la realidad popular en Venezuela. Organizaron un recorrido por Cuartel Cipriano Castro (Batallón de la Reserva), un encuentro con las Misiones (Robinson, Rivas, Sucre), participaron de la inauguración de la Casa de Encuentro Bolivariana Freddy Parra, y hasta el sacerdote Francisco Rondón, párroco del barrio, ofreció una misa.
Así, por fuera de la formalidad del Foro, distintas organizaciones venezolanas dieron lugar a espacios de organización, debate y propuestas que pudieran sentir más propias.
Más allá del Foro: Venezuela y la revolución
Decíamos al principio que la revolución venezolana, con su convocatoria a construir el Socialismo del Siglo XXI y su prédica a favor del Poder Popular aporta muy concretamente al debate en los Foros, pero no es bueno quedarse en visiones idealizadas. "Dos grandes amenazas se ciernen sobre la patria, sobre el pueblo venezolano y su revolución bolivariana: el Imperialismo Norteamericano empeñado en truncar la refundación de la nación, y recuperar para sus intereses nuestro suelo patrio, y el Reformismo, encarnado en una nueva casta política burocrática y corrupta" . Si esta frase reflejara la opinión de algún intelectual después de pasar algunos días en Caracas, claro que podría prestársele cierta atención, pero no dejaría de ser una opinión foránea, tal vez soberbia. La realidad es que semejante definición surge del interior mismo del proceso bolivariano, de sus bases más genuinas: con esas palabras comienza la "Agenda Zamorana", declaración de principios del Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora, conformado por las cooperativas agrarias que son las principales beneficiaras de las políticas favorables a lo campesinos pobres que el propio Chávez está implementando. Todos en Venezuela coinciden en que lo que se está desarrollando es una verdadera revolución, que esa revolución desafía a los intereses y la hegemonía norteamericana no sólo en Venezuela sino en América Latina, y que esa revolución, aún sin haber trastocado la estructura económica, ha hecho profundos cambios en cuanto a la atención de los problemas más urgentes de los sectores empobrecidos de Venezuela. Pero en lo que podría parecer una paradoja, también coinciden la mayoría de los venezolanos en la caracterización que encabeza este párrafo: hay desconfianza en la estructura política chavista, en la "burocracia y la corrupción", al punto de ver en estos riesgos un posible factor de pérdida de consenso de la propia revolución. Las críticas, sin embargo, no llegan al propio Chávez: las organizaciones populares, aún las que mantienen mayor independencia del Estado, así como el venezolano de a pie, reconocen en el líder de la revolución bolivariana una vocación honesta de profundizar las transformaciones en marcha a favor del pueblo venezolano. Eso explica, en gran medida, la situación dada en las últimas elecciones legislativas de diciembre pasado: un porcentaje muy bajo de venezolanos acudió al llamado de los partidos "oficialistas" Movimiento Quinta República (MVR), Patria Para Todos (PPT) y Podemos, dando incluso excusas a la oposición para hablar de pérdida de consenso del chavismo. En distintos barrios y comunidades se escuchaba hablar de la "falta de democracia interna" de esos partidos -incluso el del presidente (MVR)-, la elección de candidatos a dedo, y la poca honestidad de mucho de los candidatos que, a pesar de la poca participación electoral y ante la ausencia de otras opciones, finalmente fueron elegidos. Pero aquel hecho no reflejó, como pretendió la oposición, pérdida de confianza del pueblo en la revolución. La refutación a tal teoría llegó el pasado 4 de febrero, cuando se conmemoraban 14 años de la rebelión cívico-militar que catapultó a Chávez a la escena política venezolana, y marcó el principio del fin de los gobiernos neoliberales de entonces. Días después de culminado el Foro, cuando fue Chávez quien convocó a los venezolanos a expresar el apoyo a la revolución, y a tan sólo dos meses de la escasa participación electoral para apoyar a los candidatos del "chavismo", el lider del pueblo venezolano convocó a más de un millón de personas en apoyo a la campaña electoral que este año sí será por la reelección presidencial, en lo que después se denominó la movilización más grande de la historia de Venezuela. En paralelo, la oposición -limitada hoy por hoy a los sectores oligárquicos y pro norteamericanos-, seguramente en su peor momento en la correlación de fuerzas respecto a la revolución, no congregó a más de unos pocos cientos, a pesar de contar con el aparato propagandístico de los tres canales de televisión privados más importantes de Venezuela.
Ir más allá de los foros, ir dónde, ir cómo
Volviendo a los desafíos de los Foros: en estos encuentros, a la hora de ir más allá del mero debate, como muchos apostamos, a la hora de fijar agendas comunes y construcciones concretas, aparecen distintos objetivos, distintos horizontes. Chávez planteó los suyos en su discurso, cada uno de nuestros grupos deberá fijar sus metas, y entre todos deberemos buscar puntos de acuerdo, si de lo que se trata es de encarar algún tipo de construcción que vaya más allá de lo testimonial. Desde las organizaciones que conformamos el Frente Popular Darío Santillán podemos ir fijando algunos criterios que creemos necesarios para este desafío que se abre:
* Para nosotros es fundamental reafirmar que perseguimos una transformación social anticapitalista, no sólo antineoliberal; y si podemos caracterizar como objetivo la construcción del socialismo mejor, aunque sabemos que los rótulos en muchos casos poco importan: en nuestras organizaciones es más frecuente hablar de "cambio social", que en esencia significa lo mismo que "revolución social".
* Consideramos como insustituible el rol de los pueblos en estos procesos de transformación, y sus expresiones orgánicas más concretas en la actualidad: los movimientos sociales, o "sociales y políticos", como preferimos llamarnos.
-En este sentido valoramos especialmente las construcciones desde las bases del movimiento popular, asamblearias, democráticas, y la construcción del poder popular como cimiento y garantía del cambio necesario.
* Otro principio que no puede estar ausente es el de la solidaridad entre los pueblos: concebimos nuestras luchas hermanadas a otras, más allá de las fronteras, y creemos que es una tarea impostergable la articulación y solidaridad concretas con los pueblos que luchan, prestando especial atención a quienes luchan contra el capitalismo, por el socialismo, desde las bases y construyendo democracia y poder popular.
*
Aportamos entonces estos primeros trazos en borrador, con la vocación de someter las ideas al intercambio entre quienes, más allá de las diferencias, podamos sentirnos hermanados en una búsqueda en común.
Los Foros, Venezuela, una visión desde Argentina
Como decíamos al principio, el proceso de cambios que se desarrolla en Venezuela marca posturas difíciles de ignorar si de lo que se trata es de debatir sobre ese "otro mundo posible". Y de la misma forma en que fija un desafío para el debate de cara al Foro Social Mundial, la revolución bolivariana resulta también un buen parámetro para caracterizar otras experiencias políticas que se vienen dando, sin ir más lejos, entre gobiernos que resultan aliados de Chávez en este contexto latinoamericano. Durante el Foro fue común escuchar, sobre todo entre militantes europeos, la caracterización de que "América Latina gira a la izquierda", en referencia a los gobiernos progresistas o discursivamente antineoliberales que tienen lugar en la región. Si bien es cierto que los gobiernos de Venezuela, Cuba, Bolivia, y también Argentina, Brasil y Uruguay generan una corriente conceptual que cuestiona el modelo neoliberal que fue impuesto en las últimas décadas en el continente, también es cierto que, si queremos ser rigurosos en el análisis, debemos separar "la paja del trigo" y ver más allá de los discursos.
En Argentina, por caso, hay un gobierno que elige mostrarse cercano al presidente Chávez, que hace discursos críticos a los organismos trasnacionales de crédito que endeudaron al país hasta el absurdo, y que promueve actos simbólicos de reivindicación de los derechos humanos de cara a la pasada dictadura militar que en los 70 ensangrentó al país.
Sin embargo, lejos de hablar del "Socialismo del Siglo XXI", el presidente Kirchner define su gobierno como la "reconstrucción de un capitalismo serio", y lejos de alentar mecanismos de participación democrática y poder popular, impulsa políticas de cooptación y enfrentamiento con los sectores movilizados que impulsamos las luchas de los últimos años. Completando el cuadro, cifras recientes indican que, más allá una leve recuperación en los índices de pobreza, en Argentina durante los tres años de este gobierno se amplió la brecha entre ricos y pobres, es decir: siguen siendo los sectores del poder económico concentrado para quienes se gobierna en este país. Experiencias similares podrán narrarse de los casos de Uruguay o Brasil, por lo que difícilmente se pueda hablar con seriedad de la impronta "izquierdista" de estos gobiernos.
En este sentido, la presencia de organizaciones independientes del Estado en Foros como este último resulta indispensable, para impulsar las políticas que antes mencionábamos pero también para instalar el debate sobre la realidad política latinoamericana, que vista de cerca resulta más compleja que lo que muestran las lecturas superficiales.
Los próximos encuentros se presentarán, entonces, como posibilidades concretas de dar continuidad a este tipo de iniciativas: no sólo de intercambio, sino de profundización de políticas para la transformación social de nuestros pueblos.
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